5.01.2012


He llegado al punto que nadie esperaba. Me lanzo al suelo solo para raspar mis rodillas y manchar el frio asfalto con sangre. No me importa, ni me importo. Soy un error como todos ustedes, y solo espero sentada al día que el cielo se nos estalle en la cara.
Escribo sin razón, buscando una razón. El vacío me quema el pecho y las lágrimas estallan sin avisar, pensé que todo estaría bien, pero sigo el paso del cangrejo.
No quería equivocarme, pero me equivoque. No quería caminar, pero decidí correr. No quería tropezarme, pero ya nadie me levantara más. Estas pupilas vacías solo buscan las tuyas, aquellas pupilas sonrientes que son la droga que más anhelo.
Busco tus palabras como un perro desesperado buscando algo de comida, me arrastro por las paredes buscando tus venas azules, me arrastro por ahí como una cucaracha en tanta basura.
Cada cicatriz que sangra tiene un nombre, un hombre, una razón. No duelen, es placer, es sexo, es sueño.
Deja que tome tu mano por última vez antes de saltar al vacío y estrellarme contra la avenida, solo déjame tenerte por última vez, antes de que el cielo se nos caiga encima.

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